En suspenso
Mientras el tiempo hace su trabajo
de persuadir al amor para que afloje el nudo
en la garganta,
crecen dos flores lánguidas detrás del vidrio,
se cortan puentes en el barrio
y estamos advertidos
de la necesidad de quemar cunas.
Afuera vientos inusitados tumban árboles,
la luz de media tarde dibuja formas raras en la pared de la cocina.
En esa transición me quedo quieta
como quien fuma largamente y reconoce
que no queda otra cosa que esperar.
No obstante,
cuando llega y se adhiere la cara de morir,
abandono la casa
apenas con lo puesto y
los zapatos de bailar.

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